¡Solo existen 4 tipos de experiencia!

¡Solo existen 4 tipos de experiencia!

Una experiencia es el resultado de la interpretación que hacemos de algo que ha ocurrido, de una circunstancia y lo que hace que esa experiencia sea “buena” o “mala” es el significado que le damos a lo que ha ocurrido.  Si sientes que una experiencia es “buena”, es porque la has etiquetado como tal y lo mismo ocurre lógicamente con las “malas”, si crees que algo que ha ocurrido es malo, lo es.

Por otro lado, ¿alguna vez has tenido la sensación de haber tenido una mala experiencia que al final a acabado siendo buena para ti? O al contrario, ¿una “buena” experiencia que al final ha resultado en algo que no te ha acabado beneficiando ni a ti ni a otros? Esto último puede ocurrir cuando cubrimos una necesidad inmediata de sentirnos bien, de acabar con una mala sensación lo antes posible sin evaluar las posibles consecuencias no solo para nosotros sino también para otros implicados.

En ocasiones podemos encontrarnos en este tipo de circunstancias sin saber bien como hemos llegado allí. Nos hemos dejado llevar por la emoción del momento y tanto nos puede haber aportado una experiencia grata como no. Sí funcionamos bajo ese esquema seguiremos obteniendo los mismos resultados aleatorios. Si en su lugar aportamos algo de perspectiva al momento en el que tomamos la decisión de lo que hacer, posiblemente podremos tomar una decisión más acertada, una que nos aportará como resultado la experiencia que estamos buscando.

Una manera de facilitarnos el trabajo a la hora de decidir si hacemos o no hacemos, si tomamos o no tomamos una decisión es a través de la agrupación simplificada en cuatro categorías. Es solo una propuesta que he recogido después de escuchar un audio que proponía estas categorías. (La fuente de esta información es uno de los programas de Coaching de un reconocido coach americano- Anthony Robbins). Por supuesto este pequeño escrito no refleja completamente lo expresado en el programa mencionado, solo es mí particular comprensión sobre el aspecto relacionado con las experiencias.

Para que se vea la posible utilidad te recomiendo ahora que pienses en una decisión o una acción que tengas pendiente y que antes de decidir nada te hagas algunas preguntas.

Imagina que ya has tomado la decisión que tienes en mente. Ahora, mientras la tienes en mente, reflexiona sobre las siguientes afirmaciones en relación a esta decisión. Normalmente la reflexión te hará sentirte más como una de las 4 categorías expresadas y luego verás o sentiras si la desición que has planteado es la más idonea o no. Aquí las tienes.

1 Se siente bien

Es buena para ti

Es buena para otros

Sirve a un bien mayor

2 No se siente bien

Es buena para ti

Es buena para otros

Sirve a un bien mayor

3 Se siente bien

Es mala para ti

Es mala para otros

No sirve a un bien mayor

4 Se siente mal

Es mala para ti

Es mala para otros

No sirve a un bien mayor

En lo referente al “bien mayor”, a lo que se refiere es a una perspectiva mucho más amplia que las implicaciones obvias y directas de la decisión tomada. Se trata de tus objetivos a más largo plazo y sobre los cuales hablaré otro día. Por hoy espero que la propuesta te pueda ayudar en ese día a día en el que en cada momento estamos tomando decisiones.

Este año nuevo, ¡consigue la mejor versión de ti mismo!

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